HERRAMIENTAS DE IA PARA MEMORIAS DESCRIPTIVAS
Qué pueden aportar estas herramientas, cuál conviene para cada tarea y qué riesgos no conviene pasar por alto antes de firmar.

QUÉ ES UNA MEMORIA DESCRIPTIVA, PARA EMPEZAR
La memoria descriptiva es el documento que acompaña a los planos y pone en palabras lo que estos no dicen: por qué el proyecto es como es. Reúne la justificación conceptual, la descripción del emplazamiento, el programa de necesidades, el sistema estructural, los materiales elegidos y la normativa aplicada en un texto técnico y resumido. Funciona como la carta de presentación de un proyecto: quien la lee sin conocerlo tiene que poder entender de dónde salió cada decisión, y suele ser, además, uno de los requisitos habituales en concursos y licitaciones de obra pública.
Redactarla bien lleva tiempo. Hay que ordenar información dispersa —medidas, normativa, materiales, plazos—, sostener un registro técnico parejo de principio a fin y evitar que se note el copiar y pegar entre memorias de proyectos anteriores. Ese trabajo de redacción, más que el de diseño, es el terreno donde empezaron a instalarse ChatGPT y el resto de los modelos de lenguaje
QUÉ PUEDE APORTAR LA IA (Y QUÉ NO)
Los estudios que ya incorporaron estas herramientas las usan sobre todo para tres cosas: ordenar información dispersa dentro de una estructura técnica prearmada (emplazamiento, programa, sistema estructural, eficiencia energética, cumplimiento normativo); generar un primer borrador a partir de los datos concretos del proyecto —superficie, ubicación, tipología, materiales—; y adaptar un mismo contenido a distintos registros según a quién se lo vaya a presentar, sea un cliente, una municipalidad o un jurado de concurso. Ya existen plataformas especializadas que permiten cargar los planos en PDF y obtener una memoria base completa en pocos minutos, aunque la calidad de ese resultado depende siempre de qué tan completa es la documentación de origen. El mercado de packs de prompts armados específicamente para memorias descriptivas —organizados por tipología: vivienda, local comercial, edificio, espacio educativo, centro de salud— confirma que el uso dejó de ser experimental.
Lo que ninguna herramienta hace por vos es decidir qué normativa aplica a un caso puntual, verificar que una medición esté bien tomada o hacerse cargo de lo que se firma. La IA ordena y redacta; el criterio profesional —y la responsabilidad que viene con la matrícula— sigue siendo enteramente tuyo.
CHATGPT, CLAUDE, GEMINI, PERPLEXITY: QUÉ CONVIENE PARA CADA TAREA
No hay una sola herramienta que gane en todo. Comparativas recientes entre los modelos más usados coinciden en algunos puntos que sirven para elegir según la tarea:
Un flujo de trabajo razonable para una memoria descriptiva: redactar y estructurar con ChatGPT o Claude, y usar Perplexity puntualmente para confirmar cualquier dato normativo antes de que quede escrito en el documento final.
CÓMO PEDIRLE BIEN LAS COSAS A LA IA
El resultado depende casi por completo de lo que se le pide. “Hacé una memoria descriptiva” da, en cualquier herramienta, un texto genérico y sin datos del proyecto real. Un prompt que funciona mejor combina cuatro elementos: el rol que tiene que asumir el modelo, los datos concretos del proyecto (superficie, ubicación, tipología, fase), la estructura que tiene que seguir el texto y el tono o nivel de lenguaje esperado.
EJEMPLO DE PROMPT
«Actuá como arquitecto especializado en redacción técnica. Proyecto: vivienda unifamiliar en Rosario, Santa Fe. Fase: proyecto ejecutivo. Superficie: 180 m². Estructurá el texto en emplazamiento, programa, sistema estructural, materiales y cumplimiento normativo (CAUPSF / código de edificación municipal). Tono técnico, sin adjetivos comerciales.»
Cuanto más específico el pedido, menos corrección hace falta después —y menos margen le queda al modelo para completar con datos inventados los huecos que se dejaron sin llenar.
LOS RIESGOS QUE NO CONVIENE PASAR POR ALTO
El primero es la alucinación: los modelos de lenguaje pueden generar, con total naturalidad, una cita, una norma o un número que directamente no existe. No es un caso hipotético. Un tribunal español multó este año a un abogado que presentó un recurso judicial citando 25 sentencias que en realidad habían sido inventadas por una IA, y la resolución fue clara en un punto que aplica igual a cualquier profesión matriculada: usar una herramienta de IA no exime de la obligación de revisar y verificar cada dato antes de firmar. Trasladado a una memoria descriptiva, el equivalente sería un artículo de CIRSOC, una ordenanza municipal o un valor de la Unidad Arancelaria citado de memoria por la IA y nunca chequeado contra la fuente real.
El segundo riesgo es la confidencialidad de los datos del proyecto. Las versiones gratuitas y de uso general de estas herramientas pueden usar lo que se escribe en la conversación para seguir entrenando el modelo, según cómo esté configurada la cuenta. Antes de pegar una dirección exacta, datos catastrales, el nombre del cliente o cifras de un presupuesto en un chat abierto, conviene revisar la configuración de privacidad de la herramienta o, directamente, evitar cargar información sensible sin necesidad real de hacerlo.
El tercer riesgo es más silencioso: la dependencia. Si la memoria se termina redactando siempre con la misma estructura y el mismo tono que propone la IA por defecto, se pierde justamente lo que la hace valiosa: que explique la lógica particular de ese proyecto, y no una plantilla genérica repetida obra tras obra.
ANTES DE FIRMAR: UN CHEQUEO RÁPIDO
Ningún texto generado con IA debería llegar a un organismo de aplicación o a un cliente sin pasar antes por esta revisión:
La firma y la matrícula siguen siendo del arquitecto, se haya escrito el primer borrador con IA o a mano.
PARA CERRAR
En el Distrito 1 del Colegio de Arquitectura y Urbanismo de Santa Fe ya se dictaron varios ciclos de formación específicos sobre inteligencia artificial aplicada a la arquitectura, señal de que el tema dejó de ser una curiosidad y pasó a formar parte de la agenda profesional. Incorporar estas herramientas a la redacción de memorias descriptivas no es una cuestión de si conviene o no —ya está pasando—. La pregunta que vale la pena hacerse es con qué criterio se las usa.